Según algunos necios la culpa de que la deuda española esté arrinconada en los estantes de los mercados y no la quieran ni para envolver pescado la tienen los derrotistas. El pesimismo que se adueña de la sociedad española, espoleado por los malos (el pp, la iglesia, los empresarios, y ahora, el juez Varela), no es bueno para convencer a los grandes especuladores financieros, como la Pacific Investment Managemenet o Pimco que ya han declarado que, dadas las pérdidas que los inversores europeos han tenido con los bonos griegos, españoles y portugueses durante los últimos meses, parece dudoso que puedan confiar en continuar facilitando el capital que estos países necesitan.
Para Landon Thomas (International Herald Tribune / The New York Times) la deuda española «registra el mayor déficit resultante de la combinación presupuestaria y del déficit por cuenta corriente, de todos los países del mundo, exceptuando Islandia, reflejo de hasta qué punto España es dependiente de las inversiones extranjeras para financiar su economía”. No hace falta recordar que Islandia es uno de esos Estados quebrados y rescatados por el FMI, al que nadie debería imitar.
Ray Dalio de Bridgewater Associated, la empresa más importante del mundo en fondos de alto riesgo, puso su punto de mira en España considerándola la economía más vulnerable de todas las periféricas europeas, haciendo hincapié en la confianza del gobierno en la deuda externa para financiar el mayor boom inmobiliario de la historia del país.
La España bondadosa y bienintencionada trata de decirnos que son estos especuladores quienes ningunean nuestra deuda en su propio beneficio, para, cuando nadie la quiera, como es el caso, hacer rentables operaciones de saldo; pero se le olvida comentar que esa macrodeuda fue generada para financiar una política económica ruinosa, incapaz de adaptarse a los tiempos difíciles, con el fin de acallar, temporalmente, a todos los subsidiados a quienes ahora tendrán que machacar, de golpe, y sin ofrecer, a cambio, una esperanza económicamente viable y creíble.
El Presidente del Gobierno español, en una reciente entrevista al Financial Times, ha dicho «que el déficit actual es insostenible, pero estamos decididos a controlarlo y así lo haremos en los próximos tres años», y añade en otro momento de la entrevista que «España no bajará a la segunda división de las naciones» y que «España ha logrado grandes avances en los últimos 30 años de democracia, pero también tiene problemas, ahora pasamos por tiempos difíciles, pero saldremos de esto más fuertes».
El inepto Presidente ZP, nos pide un último esfuerzo patriótico a todos (incluso al pp, a la iglesia, a los empresarios, y al juez Varela) a fin de hacer posible el timo del tocomocho. Sonreír de oreja a oreja para que esa corriente optimista fluya por los mercados, logre convencer a los malos-malísimos especuladores de que la deuda española es un buen negocio y la compren. ¿No sería más eficaz, si de simple marketing se trata, que dimitiera el principal responsable del desaguisado? A lo mejor los malvados especuladores se quedarían más tranquilos y, probablemente, una buena parte del país, subsididada o no, también.
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