Monarquías en tiempos de crisis


After the death of Crown Prince Otto von Habsburg, his elder son Karl became head of the House Habsburg. Monarchists consider him the next legitimate Emperor of Austria and King of Hungary, Croatia and Bohemia. The second in the succession is Georg Habsburg. Georg speaks fluently Hungarian, lives near Budapest and has the Hungarian citizenship. Hungarian monarchists, although they don't doubt that Karl is the legitimate successor on the Austrian and Hungarian thrones, prefer Georg to become Hungarian King in case the two countries Austria and Hungary would not build a federative monarchy in the future. Croatian and Czech views on the matter, are not yet known before the larger public. Fuente: K.u.K. Austro-Hungarian Monarchy en Facebook.

A lo largo de mi vida tuve el privilegio de conocer a varios restauracionistas húngaros. Digo tuve porque ya entonces eran personas de edad avanzada y he comenzado a tener noticias de algunos fallecimientos. Todos ellos habían llevado una vida interesantísima. Huyeron de Hungría durante la Revolución de 1956 y adquirieron la nacionalidad del algún país occidental. Eran -espero que algunos lo sigan siendo- personas exquisitamente educadas, que hablaban fluidamente -además del húngaro- varios idiomas y habían desarrollado en sus países de acogida brillantes carreras profesionales. Además eran cultas y tenían bibliotecas cargadas de volúmenes escritos en diversas lenguas.

Quizá por este trato personal siempre consideré el Restauracionismo como un respetable pasatiempo propio de ancianos que sentían añoranza de la patria arrebatada. Un sentimiento que se intensifica con la proximidad de la muerte pero que es insuficiente para alcanzar utopías anacrónicas que para colmo cuestan dinero.

En el fragor de la crisis económica me extrañó encontrar una página en facebook dedicada a la Restauración de la Monarquía Austro-Húngara. Se me ocurrió entrar en uno de sus debates y preguntar, en mi ignorancia, sobre el apoyo real que tenía esa iniciativa. La pregunta cosechó algún que otro insulto en lengua sueca y húngara, invitándome una participante -llamándome estúpido- a meterme en mis propios asuntos. El moderador muy cortésmente me respondió:

Antonio, in Hungary there are no official survey data regarding the number of citizens supporting the monarchy. There are only estimations but this question is not yet on the agenda, so the majprity of Hungarians do not care of the topic. But soon THEY WILL if the social-economic and moral crisis will continue to be there (Antonio, en Hungría no hay datos de encuestas oficiales sobre el número de ciudadanos que apoyan la monarquía. No hay estimaciones, pero esta cuestión todavía no está en la agenda, por lo que la mayoría de los húngaros no se preocupan del tema. Pero pronto LO HARÁN si continúa la crisis económico-social y moral)

Hasta ahora no se me ocurrió que la crisis económica podía servir para alcanzar dos objetivos irreconciliables: destronar a reyes cuyos costes no se pueden permitir las paupérrimas haciendas de Estados en bancarrota; y para restaurar monarquías decadentes que los avatares históricos habían eliminado y que vendrían a poner orden moral en los gobiernos, paso indispensable para conseguir sanear las sufridas cuentas. La primera visión es lógica y razonable. La segunda es descabellada pero romántica: incluso podría ser absorbida por el Movimiento de Indignados, para así lograr la cuadratura del círculo.

En fin, cuando de utopías se trata hay que recurrir al corazón. Urge abrir, en el Movimiento de Indignados, una sección dedicada a monárquicos decadentes, dotada de Mariscal de Campo y cinco palafreneros que adecenten los corceles. Ya puestos, pongamos bocabajo a todo el Sistema y no sólo la parte que nos conviene a cada uno.

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