El 23 de septiembre Telecinco apedreó a miles de televidentes ofreciendo un programa -otro más- sobre Belén Esteban. En esta ocasión el programa no trataba sobre sus amoríos, su hija, su eterna persecución por conspiraciones enemigas, o la Campanario, sino sobre sus serias posibilidades de convertirse en diputada -y lograr varios escaños- según un sondeo de la agencia de encuestas Sigma-2, que concedía a una eventual candidatura de la madrileña un 7,9% de los sufragios de unas elecciones generales, convirtiéndose en la tercera fuerza política del país, por delante de Izquierda Unida.
En cierto modo eso es tranquilizador. Los períodos de crisis económicas y descontento social generalizado, como el que vive ahora España, han traído efectos nefastos no sólo a particulares países sino a todo el mundo. Me viene a la mente el manido ejemplo de Hitler, que alcanzó el poder venciendo, en unas elecciones democráticas al Reichstag, a un anciano Presidente Hindenburg (1932), aprovechando la debilidad del gobierno y la falta de alternativas políticas, todo ello en un ambiente de crisis económica y arraigado derrotismo. El caso de Belén Esteban no parece que vaya a desembocar en una Guerra Mundial o Civil, por eso es tranquilizador. Mientras el pueblo esté concentrado en estas menudencias y en consumir “Pan y Circo” es improbable que llegue la sangre al río.
No tan lejos en el tiempo encontramos otros ejemplos de carreras políticas fulgurantes, como el de la actriz porno Cicciolina, que consiguió un escaño en el Parlamento Italiano (1987) o Ruiz Mateos que logró otro en el Parlamento Europeo (1989). Fueron noticia, participaron en ciertos programas televisivos, y armaron follones parlamentarios, que para eso se les votó. No fueron reelegidos en los siguientes comicios y se extinguieron súbitamente.
Telecinco y sus productoras asociadas ya estarán preparando la campaña. ¿Se imaginan para cuántos “Sávames”, “Norias” y “Programas de Ana Rosa” darían la elección de Belén Esteban como diputada? Belén Esteban en el Debate del Estado de la Nación, Belén Esteban quejándose del desplante de tal o cual partido por su origen “humilde”; Belén Esteban pieza clave para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado; o Belén Esteban en la Comisión de Defensa, opinando sobre el envío de tropas a Afghanistan. Sesudos guionistas de “telebasura” estarán, a estas horas, elaborando el “programa electoral”. Demagogia y carnaza por doquier. Si pudieron haber llevado a Karmele Marchante a Eurovisión -y lo hubieran hecho si no hubiera sido por la decisión de Televisión Española-, ¿por qué no hacer lo mismo con la Estebán, aprovechando que ahora es sólo el “electorado” el que decide?
Habrá que ver cómo se desarrolla esta idea en los próximos meses, teniendo en cuenta que las elecciones generales de 2012 están a la vuelta de la esquina. Gane o pierda, la campaña, la pre-campaña y la ante-pre-campaña -que estará a punto de empezar- serán un argumento magnífico para Telecinco, pero, ¿para que conformarse con un año y pico de programación, hasta el 2012, si pueden exprimir el becerro de oro hasta el 2016, lo que ocurriría si Esteban consiguiese tan sólo un pírrico escaño? Plan maquiavélico de Telecinco, destinado a la extinción, como la carrera política de Cicciolina, pero sorprendente, tranquilizador y decepcionante a la vez. Otro motivo más para romper con todo y marcharse de colono en el primer vuelo tripulado a Marte.
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