Korechika Anami. [Los Grandes Perdedores I]


Korechika Anami, Ministro de Guerra japonés en 1945, no hubiera protagonizado el cuento El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké que Borges incluyó en su Historia Universal de la Infamia (1935). Sus negocios, al contrario que los de los 47 samurais de Borges, no eran nimiedades elevadas a afrentas irreparables al amparo de códigos de honor. Su negocio era la guerra y la decisión de continuarla o rendirse. Como buen soldado obedeció a su emperador y como buen samurai, al igual que los 47 de Borges, decidió quitarse la vida antes de que un Tribunal de Crímenes de Guerra lo arrojara a la deshonra permanente. La mañana del 15 de agosto de 1945 no estuvo afortunado con la espada. Su cuñado le privó de una  heroica agonía y le dió un tiro gracia. En su nota de suicidio se leía: “Yo – con mi muerte – disculpo humildemente al emperador por el gran crimen”. Yoshijirō Umezu, compañero de gabinente, se convirtió al cristinismo en su prisión de Tokio. Korechika Anami se conformó con ser Jesucristo.


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